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La Coctelera

Desvaríos varios

Hay cosas que no podemos o no queremos controlar...

16 Marzo 2009

Sorprendida

Desempolvé aquella sorpresa que guardaba para tí, y se la mostré a otra persona. Como si no hubiese soñado cientos de veces con llevarte a tí allí y pasar largas horas bebiendo y charlando con el reloj detenido. Y me sentí doblemente mal. Por él, porque le hice creer que era una sorpresa completamente nueva e improvisada... por tí, porque de algún modo te traicioné, porque, aunque seguramente nunca llegásemos a realizarla, esa sorpresa te pertenecía. Por mí, porque me sentí una imbécil que no sabe lo que quiere ni lo que hace con su vida.

Sonrió. Sé que la sorpresa le encantó. Pero aquella sonrisa amable no era la tuya. Era más calma, menos acelerada, menos infantil. Su hablar era sereno y lento... todo lo contrario al tuyo. Al entrar, tus ojos inquietos no darían crédito. Irían de un lado a otro, veloces, y se posarían un segundo en cada centímetro de aquel lugar, para volver a saborearlos lentamente después, uno a uno. Su mirar no dejaba de observarlo todo, con leve admiración. Apuesto a que tú me hubieses dado las gracias mil y una veces, y me hubieras preguntado que cómo se me ocurrió llevarte allí. Él sólo se dejó llevar e hizo pocas preguntas, confiando en un supuesto sexto sentido que yo nunca he tenido. Tú hubieras disfrutado hasta el último segundo, y te habrías hecho el remolón, y me dirías, con una sola mirada, que querías quedarte un poco más. Yo habría sonreído sin darme cuenta, como cuando te pienso a escondidas, como cuando recuerdo tus promesas incumplidas o mis eternos silencios... y me hubiese quedado hasta que nos echasen, hasta que nos emborrachásemos de aquel rincón. Y entonces yo sabría que guardar esa sorpresa todo este tiempo para tí había valido la pena.

La disfrutó, pero creo que no llegó a entenderla. Porque no era su sorpresa. Era TU sorpresa. Aquella sorpresa que inventé para tí, y que nunca realizaré contigo. No sé por qué lo hice. Supongo que quise llenar tu vacío; o quizá creí, ignorante de mí, que, por haberla creado, la sorpresa era mía.

Hoy he sabido que esa sorpresa te pertenecerá siempre. Que esto ha sido un estúpido simulacro, una forma de resarcirme o un intento masoquista de recordarte un poco más.

Espero que algún día me perdones por haber utilizado esa sorpresa, tu sorpresa, esa sorpresa que creé para tí, tan a la ligera con otra persona. He necesitado hacerlo y arrepentirme al minuto para darme cuenta de que tú eres su legítimo dueño.

Las cosas no son de aquellos que las inventan. Tampoco de los que las disfrutan. Las cosas son de quienes las inspiran. Siempre.

"Saudade é querer, não ter e não poder"

servido por sherezadee 12 comentarios compártelo

12 comentarios · Escribe aquí tu comentario

diasazules

diasazules dijo

No se que decir.
Un sentimiento impresionante.
Maravilloso todo lo que dices,
lo que piensas, lo que sueñas

Me ha encantado, tanto que
me lo llevo como favorito

Un beso

16 Marzo 2009 | 09:45 AM

Fernando

Fernando dijo

Muy bonito post
La propiedad afectiva de las sorpresas es importante...
Gracias por tu visita.
Buen dia

17 Marzo 2009 | 10:52 AM

nocheenlaciudad

nocheenlaciudad dijo

Veo que has empezado hace poquito y solo quería animarte después del bonito comentario que has dejado en nuestro blog. Esa ha sido mi sorpresa de hoy.

Un abrazo.

Flanagan

17 Marzo 2009 | 11:42 AM

lasrecetasdeteresa

lasrecetasdeteresa dijo

Me ha encantado como escribes. gracias por visitarme. Un Abrazo.

17 Marzo 2009 | 06:15 PM

curarme-de-ti

curarme-de-ti dijo

Igual que tú te descubres en mis palabras, a mí me ocurre lo mismo con las tuyas. Yo reservo un lugar para alguien que no lo verá nunca de mi mano... y llegará un día en que descubra esos rincones de la mano de otro. Tal vez me arrepienta o tal vez no, pero es posible que me asalte ese aguijonazo de pensar que debiera ser otro quien pasee conmigo al borde de Sena. Y, como tú, si eso ocurre me sentiré mal por él, por mí y por quien no estará.

Una vez más, es un placer leer tus palabras y ver de alguna forma en ellas mi reflejo. Qué te puedo decir sino gracias por compartirlas y seguir aquí.

Mil Besiños y saudades

18 Marzo 2009 | 02:44 PM

argivo

argivo dijo

Realmente texto sorpresivo dentro de la misma sorpresa. Algo así como jugar al teatro dentro del teatro. UN abrazo, encanto. Gusto leerte de nuevo. Argivo

19 Marzo 2009 | 04:43 AM

lebiram

lebiram dijo

Hola.
He venido a saludarte.
Me ha encantado este post.
Te sigo leyendo y para no perderte te añado.
Saludos.

19 Marzo 2009 | 03:50 PM

dulceinocencia

dulceinocencia dijo

Sabías que era para él pero lo hiciste para otra persona... acto erróneo pero lógico, solemos hacer esas cosas que al final lo único que nos hacen es pasarlo mal...
La única cura para esto es el tiempo y la experiencia nos ayudará a no caer en el mismo error...

19 Marzo 2009 | 09:43 PM

José Ignacio Izquierdo Gallardo

José Ignacio Izquierdo Gallardo dijo

Me ha gustado mucho la forma en que está escrita la historia. Muy linda.

"Las cosas no son de aquellos que las inventan. Tampoco de los que las disfrutan. Las cosas son de quienes las inspiran. Siempre." No lo dudes. Así es.

Un abrazo.

19 Marzo 2009 | 10:23 PM

Iván

Iván dijo

Precioso texto! Sorprendidos nos quedamos leyendolo...
Y es que como duele recordar a veces, y más de la manera en que lo relatas...
Un saludo

20 Marzo 2009 | 09:59 AM

anikabell

anikabell dijo

Tienes razón, las cosas serán siempre de aquellos que nos las inspiran. Así es!.
Un saludo y muy bueno tu post.

20 Marzo 2009 | 02:36 PM

dulceseptiembre

dulceseptiembre dijo

Un texto precioso, tienes toda la razón, somos meros intermediarios. Lo que escribimos es, primero de quien nos inspira, y después de quien lo lee, y lo hace suyo.
Me ha encantado darme un paseo entre tus letras.
Un abrazo.

31 Marzo 2009 | 03:56 PM

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Sobre mí

Soy un accidente, un error de medida. Un viajero de barro que se lleva la corriente. Soy el salvaje que derriba tus dioses, que se atrinchera en tu cama. Soy la galerna que te azota, yo conjuro al huracán. Soy la mujer que veis: eso digo a mis pocos amigos. Soy como un animal, agazapado y vigilante. Soy el caos... o sólo un alma polvorienta. No pretendo conseguir perdurar, porque sé que sólo soy un accidente...


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